lunes, 18 de mayo de 2015

Las Alternativas Aventuras de Don Quijote, por Jota Garno

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-Las Alternativas Aventuras de Don Quijote-

(Desde el punto de vista de Rocinante.)

Era un día normal, cuando mi amo me despertó para emprender viaje en busca de una tal Dulcinea del Toboso. (Si os soy sincero, no tengo ni la más remota idea de quién es esa muchacha, pero parece bella.)

Ya atardecía cuando llegamos a "Toboso" después de unas buenas aventuras, nos tomamos unas birras y esperamos a que Dulcinea bajase, ya que estábamos los cuatro (Quijote, Sancho, Rucio y y yo) esperándola para ir todos juntos a la "Disco Manchada". Sancho entró para ver qué le ocurría, pero, como no salía, entró también Quijote. Tendríais que haber visto su cara cuando se dio cuenta de que Dulcinea era una muñeca hinchable, Sancho un globo bastante grande y gordo, y Rucio un niño de 3 años que iba con el globo persiguiendo al famoso hidalgo porque quería un autógrafo suyo. 

Finalmente, Don Quijote acabó colgado del techo de un camión de helados, el globo salió volando para cumplir sus sueños de astronauta y el niño se elevó con él, puesto que pesaba menos que una pluma. 

Ahora yo estoy en mi mansión, rodeado de unas yeguas monísimas en el jacuzzi. He ganado mucha masa muscular gracias a las proteínas que me ha recomendado mi camello, aunque creo que debería dejar las drogas.

La aventura del huevo de oro, por Leila Souf


No llegaba a comprender la locura de esas gallinas, cada cual con sus problemas y sus preocupaciones, personalidades tan distintas y que a la vez se compaginaban y complementaban unas con otras. ¡Qué bien me sentía al verlas así de unidas!

Rocinante estaba organizándolo todo para la próxima salida: el poder del Huevo de Oro.


Cuenta la leyenda que un anciano aldeano siempre había querido tener una gallina y su vecina, al saberlo, le regaló una. La alimentaba cada día de láminas de oro porque decía que en un futuro pondría muchos huevos de oro y le haría el hombre más rico del mundo. El secreto del Huevo de Oro estaba en que solo una generación sabría diferenciarlo de otro cualquiera y la gallina que picoteara sobre él se haría la más fuerte y poderosa que jamás hubiera existido.


Llegaba el momento de luchar, había como unos cincuenta huevos en el gallinero; y tres equipos más de gallinas. Yo sabía que mis queridas gallinitas serían capaces de encontrarlo. 

Rocinante y yo éramos los únicos que conocíamos el secreto. Lo que ellas no sabían era que las unía un parentesco con familia de la gallina del Huevo de Oro y que yo era uno de los gallos de su vecina y por eso tenía conocimiento de la historia. La anciana se había ido al otro mundo, las gallinas, que todavía eran muy pequeñas, se habían quedado solas y como yo era el más mayor, decidí hacerme cargo de ellas.


Tras la dura batalla con las otras gallinas, que serían más de cien, finalmente descubrieron el Huevo de Oro, lo picotearon y así se hicieron extremadamente fuertes. Rocinante y yo les contamos el secreto y se pusieron muy contentas al saber que eran familia.


Yo me casé con otra gallina, tuvimos un hijito y le pusimos mi nombre: James Gallo.


domingo, 17 de mayo de 2015

Carta a Dulcinea, por Víctor Barrera

Alicante, 10 de mayo 2015





Querida Dulcinea:

Dulcinea de mi corazón, este honesto y amado caballero hace mucho tiempo piensa en ti.

Tanto se ha vuelto la obsesión, que el corazón de este el humilde caballero llora por ese amor. No quedan palabras para describir lo que siento por esta princesa, puedo conocer a mil mujeres pero ninguna se compara a tu belleza.

Puedo seguir hablando de tu belleza pero tendría que escribir más de mil cartas, así que con esta carta solo intento conquistar a la mujer que cautivó el corazón de este flaco caballero. Mi gran escudero Sancho llevará esta carta para ser leída por mi amada, tanto es el dolor que he de sufrir por no poder decir esto delante de ella, con su mirada clavada en mis labios.

Este corazón dolido por el rechazo de su amada solo puede mostrar dolor y sufrimiento, espero que mi amada recapacite el rechazo que dio a su gran amado.

Poder decir que la belleza de mi reina sobresale por todo, sobrehumana es y digna y merecedora es, de tener tan grande don. No podría compararla con las diosas porque realmente una diosa es.

Mi gran amada ha de saber que en este viaje con buen escudero, sufrimos tan atroz ataque de un maleante que quedamos seriamente dañados. No solo fue eso, también en mi estancia en una casa para descansar fui apedreado por la gente que loco me llamaba. Ya con mi fiel escudero sufrimos el ataque de unos gigantes, de donde tampoco salí victorioso; salí perdedor y malherido.

Esta gran valentía que tuve por continuar mi viaje aun así, siendo dañado varias veces, fue por conquistar tierras y darle buenos terrenos a mi amada, aparte de ser reconocido por la gente.

Te manda salud y un gran beso,



Víctor.

Carta a Dulcinea, por Estefanía Núñez

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  Alicante, 10 de mayo de 2015
Querida Dulcinea:

No aguanto más, he de declararte mi amor, sé que lo mío es más bien un amor platónico y que es un tanto precipitado, pero dime, ¿qué culpa tengo yo de esto? Nadie elige de quién enamorarse, nadie manda en los sentimientos.

Y ahora dime, Dulcinea, que tú también me amas y que nos prometeremos amor eterno, que vamos  ser felices en algún lugar de la Mancha. Eres tan bella... Es inexplicable entender cómo te has hecho para mí. Todo lo que siento es puro, mis sentimientos por ti son puros, como el color de tus ojos cuando me miran, tu cara bondadosa, como tu suave y sedoso pelo.

Sólo espero que respondas, que seas sincera; haz lo que sientas, sólo quiero que seas feliz, con eso me conformo. Nada es imposible, así que lucharé por tu amor cueste lo que cueste. Lo siento, siento haberte declarado esto tan rápido, quizá tendría que haber esperado más o quizá no decírtelo, pero necesitaba desahogarme de alguna forma, no aguantaba más.

Eres perfecta Dulcinea, quiero pasar el resto de mi vida a tu lado, contigo, siempre, tener tu sonrisa siempre cerca de la mía y gritar bien fuerte al mundo que por fin te tengo, que eres mía, sólo mía.

Ahora dime, ¿aceptas ser feliz conmigo para toda la vida? Espero con impaciencia tu respuesta, no tardes mucho en escribir y recuerda, aquí me tienes para lo que necesites, a tu lado. Dulcinea, te amo, sí, me declaro, te amo y le grito al mundo que estoy enamorado de ti y sólo de ti. ¿Me oyes? ¿Qué tienes que estoy tan enganchado a ti? Dime que sí, por favor, que tú también me amas.

Bueno, espero con impaciencia recibir tu respuesta.

                                                          Un saludo, te quiero.

                                                                  Estefanía

Carta a Dulcinea, por Leila Souf



En la Mancha, 10 de mayo de 1630

Querida Dulcinea del Toboso:

Me dirijo a la princesa y gran señora Dulcinea natural del Toboso para declarar que su belleza me palpita. Sus ojos tan bellos con su cálida mirada y sus perfectas cejas que los rodean, sus largos cabellos más hermosos que el destello del amanecer, sus mullidos labios rodeados de sus rosadas mejillas y sus dientes como perlas, su lozana nariz, su lánguido cuello, su robusto pecho, sus agraciadas manos y su blanquecina piel como la seda.

¡Ay mi querida Dulcinea del Toboso! El tiempo me es eterno cuando no estoy con vos. Mi pesadumbre es duradera e interminable. Luché contra gigantes por vos, liberé mil batallas para llegar a vuestra alma. Si aceptaseis de quererme, mi maltrecho y quebrado corazón se recompondría más fuerte que el acero de mi armadura, sería de vos y haría lo que os viniera en gusto. Desearía con todo mi ser y alma corresponder a la pureza hecha mujer, protegerla como yo creo que se merece pues a su lado sería la ruta más hermosa conocida. Vos brindáis todo el respeto que merece mi profunda admiración. Si vos me despreciarais no sabré qué será de mí pues sin vuestra presencia mi alma quedaría destrozada, no merecería la vida.

Si Dios quiere atesoraré vuestro amor pronto, 

Don Quijote.

Despedida de Sancho, por Jota Garno



Desde el mismo instante en que Alonso Quijano recuperó la cordura y sabía que le quedaba poco tiempo de vida, Sancho ni dejó de llorar, ni se separó de él en ningún momento.

En sus últimos días, los dos tuvieron una conversación muy emotiva, ideando planes futuros, suavizando la muerte mientras se acercaba.

Don Quijote se disculpó por haberle hecho parecer loco sin serlo, Sancho se excusó diciendo a lágrima caída:“¡La mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse matar por la tristeza!”.

Carta a Dulcinea, por Jota Garno



Querida Dulcinea:

Donde se encuentra cada vez que está perdido, solamente en tus ojos; donde se pierde cuando te ha encontrado, tu cuerpo. ¿Cómo no pretender que un caballero sin corazón te ame? Si tu belleza hace renacer de las cenizas a este instrumento inservible, de un solo uso, que solamente le servirá una vez, para amar a su verdadero amor... Porque no existe más bella mujer que la que recibe esta humilde carta, que intenta ser romántica y a la vez enamorarte y conseguir, de manera ineficaz,  que estemos juntos hasta tiempos que ni siquiera nuestros biznietos comprendan.

Porque el corazón de mi pecho quiere irse y no volver, olvidar los desdenes que tu indiferencia provoca, y me mandas, y me hace sufrir de una manera inhumana y a la vez dolorosa, incomprensible y a la vez hermosa.

Porque nadie resuelve el enorme misterio de cómo llegó la bellísima Dulcinea a tales puntos de belleza, incomparable con millones de flores, moviéndose en direcciones opuestas, para enamorar los ojos de los visitantes que se acerquen a olerlas, pero tú, tú eres superior a todo eso, mi amada Dulcinea, porque aparenta que mil escultores griegos hubiesen dedicado su vida a esculpir tu silueta; porque, gracias a ti, el mundo descubrió que la perfección existe, y no es un hombre.

Estoy deseoso, Dulcinea, deseoso de verte una vez más y poder juntar nuestros labios en un solo sentimiento y acción, llamado beso. Así, la distancia que nos separa ahora mismo, simplemente  sirve para acumular ganas y amor, para expresarlo todo en el momento oportuno. Que después de todos los caminos que he recorrido, a todos los contrincantes que me he enfrentado, verte junto a  mí, valdrá la pena.

Espero que nos veamos pronto,

José Joaquín

sábado, 25 de octubre de 2014

Se les prohibía estudiar, por Ricardo V. de 3º C


Érase una vez, una niña de Afganistán, país donde las chicas no tienen los mismos derechos que los chicos. Se les prohibía estudiar, salir a la calle sin sus maridos, e incluso, trabajar en algo que no fuera el hogar.

Esta niña se llamaba Meriem y sabía que todo lo que se hacía en Kabul, capital del país, era un tanto extravagante, comparado con otro países. Pensaba que todo esto era injusto, y más de una vez intentó huir de su casa, pero su madre la detenía.

El siete de mayo del 1995, en su decimoquinto cumpleaños, se armó de valor y huyó de su casa. Nada más salir a la calle, la gente empezó a insultarla y a mirarla de mala manera, pero ella siguió su camino, hasta que alguien la detuvo.

-¿Qué haces sola en la calle? -le dijo el señor que la había detenido.

Ella se quedó como muda, paralizada, no sabía qué decir y pensaba que había llegado su fin.

-Entiendo que estés asustada -dijo el señor, mientras Meriem seguía paralizada y asustada.- Bueno, ¿cómo te llamas?

Meriem, contestó al señor con una voz bajita y asustadiza:

-Me llamo... Me… Meriem.

-Meriem, bonito nombre, ¿has huido de tu casa, verdad?

Meriem asintió con la cabeza.

-Para ser sincero, yo tampoco estoy de acuerdo con las leyes de los talibanes, vente a mi casa, no tengas miedo.

En medio de la conversación, un talibán se acercó a Meriem.

-¡Tienes que ser lapidada!

El hombre rápidamente le dijo al talibán.

-Tranquilo, va conmigo, solo la he dejado un rato sola. 

Cogió a Meriem y se la llevó a su casa.

-Gracias por lo de antes -dijo Meriem muy agradecida.

-Tranquila, no es nada… Bueno, ¿por qué huiste de tu casa?

Meriem respondió, pero esta vez, con confianza.

-Solo quiero hacer esas cosas que hacéis los chicos: estudiar, ir sola por la calle y buscarme un trabajo.

El señor sonrió y le dijo a Meriem.

-¿Quieres estudiar? Vale, vamos a probar algo...

El señor corrió rápido a su cuarto y sacó un cajón lleno de ropa.

-Pruebate esta ropa, es de mi hijo, que se ha ido a vivir a los Estados Unidos con mi mujer.

Media hora después de probar ropa y de que el señor le cortase el pelo, Meriem parecía un adolescente de dieciocho años.

-Mañana te apuntaré a la escuela en la que estudió mi hijo, pero tendrás que quedarte a vivir aquí.

Meriem sabía lo que significaba eso, abandonar su antigua vida y comenzar una nueva. Entre lágrimas, asintió.

Al día siguiente, Meriem fue a la escuela pero nadie sospechó que era una chica e hizo muchos amigos y con el tiempo se volvió uno de los alumnos más inteligentes de su clase.

Un día del frío invierno, exactamente el dos de diciembre del 1995, se encontró con una sorpresa al volver a su casa, eran sus padres. Los abrazó a los dos entre lágrimas… 

Sus padres también estaban felices de haberla encontrado, pero le tuvieron que anunciar algo.

-Meriem, hemos hablado con el señor Mohamed… El señor Mohamed tiene ya cincuenta y seis años, agradécele que te esté cuidando. Te quedarás a vivir aquí con él, se ofrece a pagarte los estudios, ya que nosotros no tenemos dinero para ello. Tranquila, vendremos a visitarte una vez por semana y te tendrás que empezar a llamar Abraham.

Meriem, al oír que el Sr. Mohamed se ofrecía a pagarle los estudios, se acercó a él y le abrazó.

-Muchas gracias señor.

A sus dieciséis años, un día fue a la escuela y un compañero la invitó a estudiar en su casa. Ella aceptó.

-Muchas gracias por invitarme.

-De nada, Abraham. Pero hay algo que llevo sospechando desde hace tiempo, ¿eres una chica?

Meriem se quedó paralizada, no sabía que decir.

-Tranquila, sé que eres chica, pero no diré nada a nadie -le dijo su compañero.

Con el tiempo, su compañero Said, se volvió su mejor amigo.

A sus dieciocho años, el día 20 de septiembre del 1998, por fin pudo ir a una universidad, y lo mejor de todo para ella es que a esa universidad también iría su mejor amigo.

Abraham, o mejor dicho, Meriem, a sus veintidós años ya tenía su futuro asegurado, puesto que el hijo del señor Mohamed se había ofrecido para acoger a Meriem en los Estados Unidos. Se iba a ir nada más terminase la graduación. Pero el día de su graduación, el día 7 de octubre del 2001, ocurrió algo… Se escuchó un fuerte estruendo y una potente luz salió e inundó la sala de graduación.

No se sabe nada más de Meriem, no os puedo explicar el porqué, porque yo tampoco lo sé.

¿Qué por qué no os puedo explicar el porqué si es una historia inventada? ¿Quién ha dicho que sea inventada? ¿Que quién soy yo? Pues se puede decir que un viejo que hoy, 7 de octubre del 2014, tiene ya unos 75 años.

Todos tenemos derecho a aprender, por Omaima E. de 3º C




Era un día soleado, mis padres y mis hermanas seguían durmiendo y mis hermanos se habían ido al colegio. Mi madre había intentado hablar con mi padre pero él gritó y le pegó.

En aquel tiempo tenía doce años y vivía en Afganistán. Quería que las chicas fuéramos al colegio como todos los chicos y no me gustaba que mi padre pegara a mi madre y yo no pudiera hacer nada. Además me sentía triste porque mi padre había decidido que me casara con un hombre mayor que yo, pero amaba a mi primo Habib, al que tampoco le gustaban estas tradiciones. Deseábamos poder elegir a la persona que amábamos para ser felices.

Así que un día, todas las chicas y los chicos jóvenes de nuestro pueblo decidimos escaparnos y cruzar la frontera para ir a China. Habib se vendría con nosotros.

Cuando llegamos a la frontera nos atacaron los soldados del ejército talibán, pero conseguimos llegar a China sanos y salvos la mayoría de nosotros, ya que dos compañeros nuestros no consiguieron sobrevivir.

En China nos esperaban unos miembros de la ONG Amnistía Internacional que ayudaban a refugiados de otros países, ya que en ese país gobierna una dictadura. Desde Pekín pudimos volar a España y con el tiempo pudimos estudiar y conseguir un buen trabajo.

Ahora vivo en Alicante, estoy casada con Habib y tenemos un hijo y dos hijas que pueden estudiar y decidir su futuro.

Me llamo Sara y esta es mi historia.

Un país sin salida al mar, por Estefanía N. de 3º C


En Afganistan, un país sin salida al mar ubicado en el corazón de Asia, había una niña llamada Suha Rabat. Ella luchaba por los derechos de las mujeres, ya que en su país se las trataba como si no fuesen personas.

Suha intentó hablar con gente muy importante de su país: con el presidente, el rey... Pero nadie le hacía caso ya que era una mujer. Estuvo luchando casi toda su vida por los derechos humanos pero finalmente la mataron, ya que en se había estabilizado una guerra en Afganistán Pero gracias a ella, las mujeres y las niñas consiguieron tener muchos más derechos de los que habían tenido, ya que Suha demostró que servían para muchas más cosas de las que pensaban.

Ahora en su país, tras luchar años y años, por fin han conseguido poner una estatua de ella en su honor.

No salía nunca, por Ainhoa P. de 3º C


Fátima era una niña de Afganistán que llevaba trece años encerrada en su casa por el hecho de ser mujer en un país tan peligroso e inseguro para las mujeres. No salía nunca ni iba a la escuela, ni se relacionaba con niños que vivían a su alrededor.

A los catorce años recién cumplidos le permitieron por primera vez salir a la calle como una persona normal, siempre y cuando Fátima tuviera la cara tapada con un burka completo y estuviera acompañada por su padre.

Fátima descubrió que había niños que asistían a una escuela a estudiar y ella sintió un gran entusiasmo por acudir a ella y aprender, así que decidió consultarlo con sus padres. Su madre estaba de acuerdo con su ilusión de ir, pero su padre no estaba conforme por la inseguridad de los edificios escolares y porque no permitía que Fátima recibiera clases al lado de ningún hombre, de manera que la joven no pudo asistir a ninguna escuela.

Sus estaban cada vez peor económicamente y pasaban muchísima hambre. A los pocos meses, Fátima comenzó a enfermar, a medida que pasaba el tiempo se encontraba más débil y no podía ir a ningún médico por la falta de dinero y por la mala estabilidad que había en su país.

Cuando su abuela se enteró, decidió acogerla a ella y a sus padres en su casa, pues vivía en una ciudad española llamada Alicante.La anciana llevaba viviendo en en España toda su vida y siempre había disfrutado de una buena vida, aunque no tenía mucho dinero, pero sí lo suficiente para sobrevivir y para mantener a Fátima y a sus padres y pagarles todo lo que necesitaran.

De inmediato viajaron a España, estuvieron viviendo perfectamente allí y por fin Fátima pudo ir a una escuela con niños y niñas, donde hizo muchos amigos, estudió y fue muy feliz.

Llevo aquí desde los diez años, por Paúl S. de 3º C


Llevo aquí desde los diez años. Mis padres me vendieron a este prostíbulo a cambio de un plato diario de comida caliente.

Tengo otra hermana menor a la que yo llamaba Lena. Ella tuvo igual o peor suerte porque está casada con un asqueroso millonario que no hace nada más que fornicar y maltratarla. Ha tenido cuatro hijos, dos de los cuales están muertos. El primero nació muerto y el segundo fue asesinado por su propio padre al enterarse de que era una niña, porque él siempre había querido un niño al que pasarle su fortuna. Los otros dos fueron varones, pero uno es drogadicto y el otro un ladrón que está pudriéndose en la cárcel.

Por mi parte, el dinero que yo gano ejerciendo la prostitución ni siquiera me lo dan. No tengo nada. tan solo unas prendas viejas manchadas de sangre, de la anterior mujer que ocupó mi lugar. 

Hoy cumplo veintiséis años y ya no quiero seguir con esto… Por eso me encuentro aquí, apuñalada con un cuchillo, muriendo desangrada.

Érase una vez una niña que caminaba sola, por Jota de 3º C


Érase una vez una niña que caminaba sola por medio de la Gran Avenida Musulmana de Afganistán. La perseguía su padre, un maltratador sin escrúpulos que había tenido la niña por accidente y no tenía dinero para abortar. El padre pagaba su tristeza con golpes hacia su hija…

La niña fue creciendo y haciéndose mayor, hasta que un día huyó de casa y en aquel instante se encontraba corriendo por medio de una avenida, huyendo del monstruo que la maltrata. Varias personas le preguntaban que qué hacía corriendo por en medio de la avenida pero ella solo respondía: “tengo caca”.

Sí. Exacto. Tenía ganas de hacer CACA, se puso en una esquina entre arbustos e hizo de vientre mientras nadie le miraba. Pasados dos minutos, siguió corriendo, porque entonces sí la perseguía su padre.

La niña veía a su padre a lo lejos, pero, al girarse, tropezó con un charco y cayó. Entonces él aprovechó para atraparla y degollarla con sus propias manos.

Actualmente, el padre está en la cárcel compartiendo habitación con una persona que ha robado dos barras de pan.

No entiendo nada, por Leila S. de 3º C





No entiendo nada. Mi alrededor es repugnante. No se preocupan por el daño que me pueden llegar a hacer. Estoy sola. Solo me quieren por el dinero, no soy nada más que eso. No valoran que sea una niña, que quiera aprender, progresar, ser un tanto culta, llegar a ser algo en la vida. Sólo les importa el dinero. 

Nunca se lo perdonaré, ¿qué clase de padres son estos? Por dinero me han obligado a casarme con un hombre que me triplica la edad y que ni siquiera conozco; aunque no sé qué es peor, esto o estar encerrada en casa todo el día sin ir a la escuela y observando cómo pegan a mamá, pobre de ella... 

Ojalá algún día todo esto cambie. 

Ahora estarán disfrutando de su “fortuna” y sus posesiones, las cuales no creo que sean en exceso, nada es más importante que una vida. Suerte tiene Said, mi hermano, de ser hombre y no recibir las brutales palizas de papá; a veces me pregunto si en el resto del mundo también es así, si también maltratan a sus hijas, si tampoco les dejan relacionarse con amigos o amigas, ¿les dejarán ir a la escuela?...

Y encima en guerra. ¿De verdad las personas no somos capaces de convivir unos con otros? 

He decidido irme. No sé dónde estoy. Sólo sé que las cosas van a cambiar.

miércoles, 15 de mayo de 2013

El verano en Elche, por Esther Blanco 1ºD




EL VERANO EN ELCHE

¡Hola a todos!

Os quería decir que dentro de poco, aquí en Elche va a llegar... ¡El verano! Porque, como ya sabéis, en el invierno no se puede ir a muchos sitios, por eso este verano aquí en Elche vais a ver muchas cosas, como las barracas o los conciertos. En las barracas suele haber DJs para la música más actual y también hay un espacio en el que se puede bailar y además otro espacio para que las personas puedan cenar o tomarse algo, porque incluso hay una barra para quien quiera pedirse algo. ¡Es espectacular!

Tenéis que venir para vivir la experiencia. Lo bueno que tiene es que, por otro lado, las fiestas son en agosto y hace muy buen tiempo, no como allí en Europa donde está, la mayoría de veces, lloviendo y con mal tiempo. Aunque como ya sabréis... ¡a mal tiempo buena cara!

Bueno con esto ya he terminado. ¡Espero que vengáis!

Esther Blanco.

Elche, el oasis de España, por Alberto Aguilar 1ºD


               
ELCHE, EL OASIS DE ESPAÑA


Elche es una gran y bella ciudad situada en la provincia de Alicante, con un total de 230.354 simpáticos habitantes. Elche se considera un estupendo lugar para los turistas. 

Elche, por ser considerada el mejor Oasis Mediterráneo, está catalogada como una de las ciudades más recomendadas para el turismo. Si venís podréis visitar el museo MAHE y la Alcudia donde podréis aprender la gran historia íbera y romana que envuelve a la ciudad. También podréis visitar las magníficas e inmensas playas del Altet, donde siempre es verano. Sus fabulosas fiestas les encantan a los turistas sobre todo la fiesta de la Alborada, donde todos los turistas se animan y tiran cohetes y bengalas. 

Algunas personas dicen que estar en Elche es como estar en el cielo, la gente muy amable, la ciudad es muy luminosa y verde, no hay mucho ruido y siempre hace buen clima. Todos los turistas dicen: ¡Volveré el año que viene! 

Después de todo esto, ¿te animarás a venir en tus próximas vacaciones?

Alberto Aguilar.

Elche lo tiene todo, por Carlos García, 1ºD



ELCHE LO TIENE TODO

La bonita y maravillosa ciudad de Elche, se encuentra al sur de la Comunidad Valenciana. En esta ciudad abundan las personas amables y las palmeras. Por cualquier lado que camines, o por donde vayas, siempre irás acompañado de palmeras. 

Lo que a mí más me llama la atención es el Huerto del Cura, donde se encuentra la grandiosa palmera Imperial. ¿Qué por que es tan grandiosa? Porque esta palmera tiene ocho brazos, es decir, que en una palmera han nacido siete más. 

Otro sitio (también muy bonito), es el Palmeral. Ese lugar no hay otra cosa nada más que palmeras, para mí es la jungla verde de Elche. Por eso, esta ciudad es Patrimonio de la Humanidad. 

Esta población, al contrario que Granada o Córdoba, no tiene tantos restos musulmanes (aunque están los baños árabes, el palacio de Altamira, la Calahorra...), pero sí que conserva restos romanos, ya que fue fundada por la Roma Antigua. Y también tiene restos íberos. Fue aquí donde se encontró la "Dama d'Elx" que es una estatua donde lo íberos ponían las cenizas o restos funerarios. 

Aquí en Elche, atraviesa el río Vinalopo, que aunque sea uno de los ríos más contaminados de España y no sea muy largo,  pasa ¡hasta por ocho puentes!

El clima de este lugar es Mediterráneo, por lo tanto es un buen sitio para venir de verano o de vacaciones, ya que no llueve mucho. También si estás cansado de la ciudad, puedes ir a las sierras de Elche a hacer una buena caminata o visitar el pantano, que es increíble. Por no hablar de sus bonitas, limpias y agradables playas.

Elche es una ciudad que merece la pena conocer y ver un buen trozo de la Comunidad Valenciana y de la provincia de Alicante. 

En definitiva, Elche lo tiene todo, ¿te lo vas a perder?


Carlos García

Elche, por Juan Navarro 1ºD



ELCHE 

Hoy voy a escribir una redacción sobre Elche, una ciudad bastante grande al sur de la Comunidad Valenciana. 

En Elche hay un montón de palmeras que limpian el aire. También hay un centro comercial llamado l’Aljub que tiene el logo de una palmera, allí va mucha gente a comprar o a comer porque hay muchos restaurantes. Yo también voy muchas veces con mis amigos al cine que hay allí o a comprar. 

Otra cosa que caracteriza un poco a Elche es la Dama de Elche, una estatua que hace mucho tiempo encontró un agricultor y se ha hecho famosa, tanto que la han llevado a un museo de Madrid. 

A pesar de esto, Elche tiene cosas malas como el Vinalopó, uno de los ríos más sucios de España. Es un rio muy triste, en el fondo habitan algas que se mueven con la corriente y no vive ni un solo pez porque se envenenaría de tanta basura que hay. 

Todo esto hace que Elche sea tan especial y el sitio donde quiero vivir.

Juan Navarro

Elche, una ciudad de turistas, por Daniel Martínez, 1ºD



ELCHE, UNA CIUDAD DE TURISTAS 

Elche es una pequeña ciudad, la tercera ciudad más grande de la Comunidad Valenciana, después de Valencia y Alicante, situada al sur de la provincia de Alicante, en España.


Lo más representativo de Elche es la gran cantidad de palmeras que contiene, por lo que es conocida en todo el mundo. Pero esto no es lo único característico de la ciudad. Se pueden encontrar restos de antiguas civilizaciones como los romanos, los fenicios o los árabes. En agosto se puede gozar participando en la gran variedad de actos que se organizan para celebrar las fiestas patronales, por ejemplo, la Nit de l’Albà, la representación del Misteri d’Elx y los desfiles de Moros y Cristianos. Para mí lo mejor es la Nit de l’Albà porque se tiran muchos petardos disfrutándolos uno a uno con los amigos y por la noche contemplamos y escuchamos el mayor espectáculo pirotéctico, tan ruidoso y vistoso que no te lo puedes perder. 


Es una ciudad costera con bellas playas de arena dorada como el brillo del sol reflejado en el agua. En mi opinión Elche es una preciosa ciudad, llena de esplendor en la que cualquiera puede disfrutar de unas felices vacaciones. 

Daniel Martínez Gil

sábado, 4 de mayo de 2013

A veces.

Gustav Klimt, Las tres edades.
Sé que a veces no te demuestro todo lo que siento y que pocas veces quiero estar con vosotros, pero eso no quiere decir que no te quiera y que no lo piense. Eres lo más valioso que tengo, si un día me faltaras espero que, estuvieras donde estuvieras, me cuidaras y me protegieras de alguna manera, igual que lo haces ahora. Algún día ya no estarás conmigo y, aunque quede muchísimo para eso, quería dejarte claro que te quiero, que eres muy especial en mi vida y muy esencial.

Sin ti todo sería muy distinto, me faltaría de todo y, en muchas ocasiones, echaría de menos esos abrazos tuyos para mis peores momentos, porque siempre que estoy mal eres tú la que está ahí para apoyarme, comprenderme y consolarme.

Creo que tu papel como madre lo estás haciendo estupendamente porque para mí eres la mejor de todas y mereces todo lo bueno de la vida.

Gracias por ser como eres.

Te quiero.

Como cada mañana.

Hoy me he levantado mejor, no pienso en ti, como cada mañana al asomarme al ventanal. Un cielo gris me nubla la vista y me hace sentir que sigues aquí, intentándolo todo por revivir. 

Y yo, continúo esperando a que llegue mi fin.

Voy to aprovechando los días en los que el sol no está, e intento emprender un camino sin sentido alguno, sin rumbo ni dirección, y evitar el pensamiento interno. Como piezas que no encajan, resuenan mis palabras diciendo lo mucho que te quiero. Con tu desfachatez te atreves a decir que vuelves, pero sé que no mientes, comienzas a desfallecer y nadie puede disponer de mí igual que ayer.

Nunca renuncié a mi voluntad, el delirio se va apoderando de mí poco a poco... Por esa estupidez llegué al enloquecer. No justificaré el rencor por tu desfachatez.

Padecer o, por contra, ser cruel... Puede que sea un motivo de tristeza injustificado, quizás para aprender a vivir será "ni contigo ni sin ti".

He estado frente a un abismo y me he dejado llevar sin empujar, para así poder estar junto a ti. 

Con cada línea, cada palabra, cada letra que escribo para ti, mis ojos sollozan y llenan el papel de lágrimas... Podría crear un océano con cada lágrima que derramo.

Tú me haces volar. Como el águila que vuela en libertad sobre el valle, lejos de la tempestad, como el viento cuando cruza mi penumbra.

Tus ojos irreconocibles, verdes como las esmeraldas, están plagados de visiones sobre mí. Veo muy probable tu tristeza al saber que sufriré y lloraré hasta mi final... Pero sabes que soy feliz sabiendo que tú lo fuiste.

Sin ti se fueron tantas cosas en mi vida. No se disipa la oscuridad de mi corazón.

La melancolía no desaparece, el destino está escrito y nadie lo puede evitar. Tu destino está borrado y ya nadie lo recuerda.

Pasado el tiempo, sigo igual. Algunos días sin razón ya ni me late el corazón. No sabes cuánto cuesta aceptar que no volverás.

Siempre he sido fuerte, aunque a veces lo he dudado, esos días cuando mi alma congelada pero viva revive un dolor inexistente por ti, este dolor que siempre me causa tristeza y llanto por tu alma.

Mamá, eres indescriptible, nadie nunca podrá entender mi amor hacia ti. Cuando me paro a pensar en esas veces en las que hemos discutido por aquellas tonterías, surge mi arrepentimiento por haberte hecho sufrir, por haberte decepcionado en alguna ocasión.

Te has ido, y nunca volverás. Mis heridas van cicatrizando, pero tu alma, inmune, quedará en ellas eternamente.

Te quiero.

Gracias.

Mérida y su madre en Brave (Indomable).

Hola, mamá:

Gracias por ser la persona que me ha ayudado siempre desde el minuto cero.

Gracias por tus abrazos, gracias por enseñarme tantas y buenas cosas.

Gracias por hacerme sentir tan bien a tu lado y por hacer que día tras día me sienta orgullosa de tener una madre como tú.

Gracias por escucharme y aconsejarme. 

Gracias por luchar conmigo y compartir a mi lado tantas lágrimas, tanto de felicidad como de tristeza.

Gracias por intentar animarme, incluso en momentos en los que tú estabas peor que yo. 

Gracias por enseñarme que siempre debo mirar el lado bueno de las cosas y que, aunque a veces parezca que no existe, sin duda, existe. Sólo tienes que saber esperar y ser fuerte.

Y sobre todo... Gracias por sonreír, porque no hay nada más bonito que ver sonreír a la mejor mujer de mi vida.

Te quiero, mamá. 

Ahora me toca a mí. Por Borja Sempere.

Gustav Klumt, El abrazo.
Hola mamá:
Ahora me toca agradecerte todo lo que has hecho por mí... Cada rato, cada día, cada hora, cada suspiro de aire cuando a mí me faltaba. 

Pero, bueno, supongo que me toca darte las gracias por cada momento que me has dado, por ser siempre tú misma ante todo, por permanecer siempre a mi lado, por no dejar que caiga, por permanecer siempre fuerte ante todo... No sabes cuánto te agradezco esos días en los que no puedo estar más decaído y vienes, me das un abrazo y me dices TE QUIERO. Juraría que son de los mejores, esos abrazos que duran dos minutos, de esos que se te cortan la respiración, los que provocan un nudo en la garganta  indescriptible, de esos que si aprietas más... lloras y lloras... Lo bueno de ti es que sacas lo mejor de mí, sí, sacas mi mejor sonrisa, mi mejor yo... 

Discutimos cada día pero porque sabes que somos muy diferentes, pensamos diferente sobre todo y a veces somos tan cabezotas que chocamos muchísimo. Pero déjame decirte una cosa: sin duda alguna eres lo mejor que me ha pasado, la mejor madre que un hijo puede tener, buena, simpática, comprensiva..., lo tienes todo para ser la mujer perfecta... Mi mujer perfecta. 

Y sé que te quejas y me dices que apenas te digo "te quiero" pero escúchame, lee este TE QUIERO porque es el más sincero que he dicho en mi vida. Este TE QUIERO nada ni nadie lo va a poder destruir... Pase lo que pase... Venga quien venga... Siempre te querré, madre... 

Y sí, en mi malos días suelo terminar pagándola contigo... pero es que eso de "queremos a quien nos hiere y herimos a quien nos quiere" siempre lo he llevado tatuado en cada sentimiento... Y tú más que nadie lo sabes.... 

Pero, bueno, ahora mismo está terminando esta carta, sí, esta carta ya llega a su fin, pero a mí me quedan muchas cosas que decirte. Me queda que decirte muchísimos te quiero. Me queda decirte que en quince años, cada minuto, cada hora los has hecho especiales, sin duda. Que mi vida no tiene lógica si tú no estás a mi lado, que me falta el aire si no estás, que me falta todo si no te tengo... Que entre tus brazos siento que este mundo es un poquito menos injusto, que tus besos son los mejores y que siempre lo van a ser... y que... Gracias por todo... Te quiero muchísimo, mamá. 

Tu hijo, Borja. 

Borja Sempere, 4º B.

Un millón de palabras... Por Bárbara Martínez.




Un millón de palabras, no pueden hacer que vuelvas y lo sé porque lo he intentado... Tampoco un millón de lágrimas, lo sé porque he llorado hasta quedarme sin ellas, hasta que el alma se me secó. Tal vez, lo único que me duele más que decirte adiós es no haber tenido la ocasión de haberme despedido de ti. 

Nuestros recuerdos de ayer durarán toda una vida. Guardar los mejores, olvidar los demás. Soñar como si fueses a vivir para siempre y vivir como si fueses a morir hoy mismo. Esto debe de ser una de las cosas que más me ha costado y dolido hacer en todo este tiempo. 

Te dejo todas las lágrimas que derramé mientras escribía estas líneas. Te dejo mi falta de aire, el dolor que en este momento siento. Mi coraje. Todo te lo dejo aquí. Y me quedo con lo que no puede dejar de sonar en mi alma, dos palabras: TE QUIERO; las palabras que siempre me decías y que pocas veces me oíste decir, de lo cual me arrepiento. 

Parece que después de todas estas lágrimas estoy un poco mejor. Sentía la necesidad de escribirte todo esto y que esta carta estuviera dedicada a ti.


Bárbara Martínez, 4º B.

viernes, 11 de enero de 2013

Variantes becquerianas, por 4º C


Volverán los suspiros del viento helado 
al dejar la puerta abierta al pasar
y tus caricias dulces recibidas 
al recuerdo pasarán.

Pero aquellos rayos de sol contemplados
junto con tu calidez despierta
y sus vistas del amanecer cansado,
esas... ¡no volverán!

                                                                 Por Nuria Pardo.

Volverá el brillante sol
con sus amaneceres y atardeceres
y volverán sus brillantes rayos
a mirar tus mejillas calentar.

Pero aquel brillante sol
cuyos amaneceres y atardeceres
solíamos contemplar...
aquel... ¡no volverá!

                                                               Por Laura Sáez.

Volverá el agua en el porche a sonar
y quizás en mí pensarás.
Pero esa agüita limpia e impoluta
en tu tejado ya no caerá.

                                                                        Por Mónica Martínez.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La Soledad, por Diego Mogica



Esta historia transcurre pocas semanas antes, donde el pasado queda atrás pero con grandes cambios en el presente.
Esta historia contiene lo trágico, lo tenebroso, la tristeza y la muerte por la pérdida.
Día 16 de septiembre de 2012, yo estaba disfrutando del sueño que brinda mi mente al dormir, pero... de momento me desperté de repente con un fuerte presentimiento, mi padre sollozando sin cesar, abre la puerta y me comunica:
-José ha muerto.
En ese mismo instante quise despertarme de aquella pesadilla, pero no era así...
Esta pesadilla era real.
Desde la mañana hasta la noche en aquel velatorio, todos de luto y en silencio, solamente se podía escuchar la caída de las lágrimas en el suelo...
Al día siguiente entre dolor, sufrimiento y lágrimas derramadas despedí a mi mejor amigo.
Aún no entiendo cómo se ha podido ir, nunca me pude despedir de él, nunca...
Aún veo cómo sus cenizas vagan por las calles, en busca de mí...
Desde aquel día todo cambió en mi vida, él había sido como mi hermano, mi sangre... ya que vivimos nuestra enfermedad juntos, yo me pude curar por suerte, pero él ¡NO!
Nunca en mi vida sufrí tanto dolor, por muchas lágrimas que derramase no curaban mi heridas, ya que mi mente pensaba:
Me duele el saber que no vuelves...
Ahora, actualmente no ha pasado casi ni un mes, desde que partió. Por una parte soy feliz, porque ha sufrido tanto a lo largo de su vida..., y pienso que por fin él ahora es feliz, porque está descansando donde esté.
Siempre recordaré tu sonrisa, el silencio del no saber qué decir, nuestras risas, mi mano cogiendo la tuya cuando estabas en tu recta final...
Cada vez que mis labios intentan pronunciar tu nombre, mi ojos derraman lágrimas, así hasta crear un inmenso océano de llanto.
Recuerdo las últimas palabras que te dije como si estuviera ahora mismo mirándote:
-José, nunca me rendiré te lo prometo, ¡lucharé hasta el final!
Porque fuiste, eres y serás el chico más luchador del mundo entero.
La soledad eterna quiso apoderar mi corazón por aquel dolor, pero ahora sé que mi corazón lo tienes tú y estás y estarás en él eternamente.

La Soledad, por Ylenia Cutillas


En el momento que perdí a mi madre fue cuando más solo me sentí, hasta que un amigo, puede que el único de mi vida, me ayudó.
Cuando tenía tan solo seis años le pregunté a mi madre que por qué yo no tenía un papá como todos mis compañeros del colegio, mi madre me dijo que mi padre era un buen hombre pero que era tan obsesivo que el trabajo lo mató, no me dijo nada más de su muerte sino más bien de lo felices que eran y más aún cuando me tuvieron a mí. Me sentí muy feliz cuando mi madre me contaba todo eso, pero como nunca lo había tenido tampoco lo echaba en falta.
Hoy en día es uno de los pocos recuerdos que me quedan de mi madre ya que cuando cumplí ocho años mi madre murió. Entonces, cuando la vi tirada en el suelo, sentí que el mundo se caía sobre mis hombros. Llamé a la ambulancia, se la llevaron y el chico me dijo que tenía tres días para encontrar a alguien que se hiciera cargo de mí y si no iría al orfanato, y esa noche el chico se hizo cargo de mí, porque yo no tenía nada, solo a mi madre y ella se había ido para siempre.
Al día siguiente en el colegio intenté contárselo a mi profesora:
-Profesora tengo que contarte una cosa muy importante... -dije con una voz muy apagada.
-Si es que no has hecho los deberes dímelo ya, pero no te inventes ninguna excusa -me contestó la profesora.
-Verás ayer... -cuando fui a terminar la frase, la profesora se fue corriendo porque un alumno se había caído.
Cuando fui a pedir ayuda a a algunos de mis compañeros, ninguno quería escucharme, incluso algunos empezaron a reírse. Pero uno de ellos, que era el más callado de la clase, escuchó mi historia.
-No te preocupes, mis padres de ayudarán –dijo muy serio.
Fui con él. Me presentó a sus padres y les dijo lo que me había pasado, así es que me ayudaron y me acogieron en su casa porque eran muy ricos.
Pero a pesar de la riqueza y la cantidad de cosas que ellos me podían ofrecer, mucho más de lo que yo pudiera imaginar, me sentía tan solo porque no tenía a nadie para contarle mis cosas como hacía con mi madre al llegar del colegio.
En casa de él comíamos los dos solos y estábamos solos todo el tiempo, porque sus padres trabajaban mucho. Allí en esos momentos entendí por qué mi compañero era tan callado ya que no tenía amigos y que prácticamente tampoco padres.
Un día no podía más, necesitaba hablar, contar cómo me sentía desde la muerte de mi madre, y cómo me sentía en esa casa. Así que le dije a mi compañero si le era mucha molestia escucharme y me dijo que no. Empecé y le conté que me había criado sin padre, solo con mi madre, que la echaba de menos... Se lo conté todo y sentí un alivio por fin. Entonces empezó a contarme que ese sentimiento que yo tenía de soledad, él lo tenía desde que se dio cuanta de que todo el mundo hacía vida familiar con sus padres y él pasaba los días con su criada, pero ella no le daba cariño ni nada. Ahí en ese momento sentí que él también sentía ese alivio. Desde ese día nos hicimos muy buenos amigos e incluso como hermanos, yo por fin sentía que volvía a tener a alguien a mi lado, y él dejaba de tener esa sensación que le acompañaba desde que era pequeño, la soledad.

martes, 12 de junio de 2012

Soneto de Diego Blanes, 3º A



 SONETO A LA MÚSICA
No me mueve, mi amada, para quererte
el gozo que me tienes prometido,
ni me mueve el ridículo tan temido
para dejar por eso de evitarte.
Tú me mueves, Amor, muéveme el verte
clavada en un papel y enmudecida,
muéveme oír tu son, tan herida,
muévenme tus silencios tan ausentes.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera oídos, yo te amara,
y aunque no hubieran voces, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Variación del poema místico "Soneto a Cristo crucificado".

Soneto de Silvia Mendiela, 3º-A



No me mueve, mi amor, para quererte
el paraíso que me tienes prometido,
ni me mueve el rechazo tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, amor, muéveme el verte
muéveme ver a otra contigo,
muévenme tus caricias y sentidos.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera paraíso, yo te amara,
y aunque no hubiera rechazo, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que quiero no quisiera, 
lo mismo que te amo yo te amara. 

Versión del poema místico "Soneto a Cristo crucificado".